|
Opinión |
J.M. Casado : Los nuevos consumidores
El consumo mundial está en crisis y por primera vez en décadas disminuyen los flujos internacionales de bienes y servicios, al tiempo que tocan fondo los indicadores de confianza de los consumidores y la demanda interna en los países occidentales. Para hacernos una idea, sólo a modo de ejemplo, piense que las ventas de coches han caído en los dos últimos años cerca de un 40%, por no hablar de las de viviendas, etcétera.
La profunda disminución del crédito está reduciendo la financiación a las exportaciones y la crisis está dando lugar a oscilaciones bruscas e impredecibles en los tipos de cambio, lo cual también puede representar un obstáculo para el comercio.
Sin embargo, estamos presenciando un rápido surgimiento de nuevos mercados, la mayoría de los cuales pertenecerán a las economías emergentes e impulsarán el crecimiento del consumo mundial durante los próximos 20 años. ¿Había pensado que unos 6.300 millones de personas viven en esos países y comienzan a ser nuevos consumidores?
Pero, además, si uno se fija en las economías desarrolladas, observará en renglones gigantes las posibilidades de negocio que ofrecen otros nuevos colectivos, como son la inmigración o las personas mayores. Sólo como dato previo, permítame que le recuerde que vivimos en uno de los países más viejos del mundo; en el año 2050 España encabezará este ranking en Europa con una media de edad de 55 años. Sin embargo, el marketing y la publicidad de la mayoría de las empresas ignoran a estos mayores, habitualmente adinerados, nuevos consumidores.
Se estima que la incorporación de 1.000 millones de nuevos consumidores y más de 500 millones de nuevos trabajadores en los mercados emergentes cambiará radicalmente la forma en que compiten las empresas en el mercado global.
Una creciente clase media en los países emergentes está compuesta por cientos de millones de personas que cambiarán sus hábitos alimenticios, mejorarán sus viviendas e incrementarán su gasto en educación, transporte, tecnología y servicios financieros. En esta dirección, la clase media en China pasó del 15% al 62% de la población en el período comprendido entre 1990 y 2005.
También son potenciales consumidores los 4.000 millones de personas que pertenecen a la base de la pirámide y viven con menos de dos euros al día. La adopción de los hábitos de consumo occidentales supondrá tanto nuevas oportunidades como un reto por la presión sobre los recursos. Es más, la Asociación Mundial del Lujo pronostica que en el año 2015 el consumo de estos bienes en China supondrá el 32% del total mundial.
Ante la situación económica y financiera actual, las empresas miran hacia los mercados emergentes como vía de escape. Las esperanzas depositadas en ellos para que reactiven el consumo mundial residen en su buena marcha económica y en el rápido aumento de su población.
Sin embargo, C.K. Prahalad, en su libro The Fortune at the Bottom of the Pyramid: Eradicating Poverty Through Profits al hablar de la base de la pirámide, considera que las grandes compañías se han olvidado de un mercado que representa alrededor del 70% de la población mundial, porque la falta de recursos no es sinónimo de baja rentabilidad. Para este experto, la clave en la superación de este reto está en «aprender de los mercados emergentes y desarrollar un modelo de negocio equilibrado con productos asequibles y una calidad aceptable».
Pero en ocasiones, reducir el precio puede no ser suficiente para conquistar a los nuevos consumidores de la base de la pirámide. Es necesario idear modelos de negocio innovadores que resulten en una estrategia win-win locales, para la empresa y las comunidades locales, ojala que la empresa española pueda aprovechar la oportunidad que la actual situación ofrece.
José Manuel Casado es presidente de 2C-Casado COnsulting y miembro de LID Conferenciantes
J.M. Casado : Innovar la innovación
|
|