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Opinión

   Javier Ballesteros Mejía : Europa

Según el tamaño de su PIB, la economía española ocupa el 12º lugar en el contexto mundial, después de EE.UU., China, Japón, India, Alemania, Reino Unido, Rusia, Francia, Brasil, Italia y México. No queda la menor duda: después de esta Gran Recesión la economía española perderá mucho terreno dentro del concierto mundial, muy a pesar de sus dirigentes políticos y económicos quienes, entre otras cosas, habían venido insistiendo de manera errónea y bastante curiosa que la economía española era la octava potencia del mundo.
Pero lo más importante para los observadores serios no es el lugar en el que nos encontramos posicionados dentro del concierto mundial sino, más bien, las condiciones que caracterizaban a dicha economía en la antesala de la grave crisis actual, y aquellas que señalarán las distancias y el enorme terreno perdido una vez podamos volver a ver luz al final de este penoso túnel que estamos atravesando.
Veamos a continuación, de manera somera pero muy clara, el conjunto de indicadores económicos y sociales que definían a España antes de entrar en la presente crisis. Para ello, haré uso de cifras publicadas por la oficina europea de estadística Eurostats y, con base en comparaciones relevantes, mantendré siempre una perspectiva clara del posicionamiento de la economía española frente al de la zona Euro.
En el último año, comprendido entre el final del primer trimestre de 2008 y el mismo momento de 2009, el PIB de la economía española decreció en un -3,3%, luego de haber aumentado en el año inmediatamente anterior en un 2,9%. Este ha sido el punto de inflexión que marcará la tendencia de nuestra economía en los próximos años.
Mientras que la producción industrial se deterioró en la Europa de los 15, en los últimos 12 meses para los cuales se tienen cifras, en un -16,41%, en España dicho deterioro fue aún más marcado y registró un -20,52%. Al mismo tiempo, el consumo privado final cayó en -1,9% en la Europa de los 15 y, en España, el deterioró, mucho mayor, llegó a -4,5%.
De otra parte, y de acuerdo con las últimas cifras disponibles, la productividad laboral por empleado registró un índice en la zona Euro equivalente al 109,8 (EUR27=100), mientras que en España ese índice fue del 104,8. En Francia, por ejemplo, dicho índice fue de 121. Asímismo, la productividad laboral por hora trabajada alcanzó el índice de 100 en el área de la Europa de los 15, mientras que en España tan sólo llegó a 94,3; en el caso de Francia –por ejemplo- dicho índice fue de 117.
Las situación de las finanzas públicas, por su parte, muestra también un panorama claramente negativo para España. A finales del 2007, el déficit fiscal en la Europa de los 15 alcanzó una magnitud equivalente al 0,8% del PIB; esta cifra fue del 3,8% en España.
El desempleo es quizás una de las variables más sombrías sobre el estado de la economía española. En efecto, mientras que en la zona Euro el paro llegó a finales de mayo de 2009 al 9%, en España la cifra registró un 18,7%, más del doble del promedio para Europa.
Del análisis anterior, podríamos concluir que en medio de la actual crisis España ya está perdiendo aceleradamente terreno frente a los demás países que conforman la zona Euro. Sin embargo, las cifras sobre nivel de vida, salud y educación, nos auguran aún mayores sinsabores sociales en los años venideros.
Según las últimas estadísticas disponibles, el índice de desigualdad en los ingresos –el ratio entre los ingresos disponibles del 20% de personas con mayores ingresos de la población, y el de los ingresos disponibles del 20% de personas con menores ingresos- alcanzaba el 4,9 en la Europa de los 15; este mismo indicador llegaba al 5,3 en España.
Por su parte, el porcentaje del total de la población en riesgo de pobreza, después de las transferencias sociales gubernamentales tales como seguro de desempleo, salud y otros pagos similares, era a finales de 2007 del 16% en la Europa de los 15. En España, una vez más, esta cifra era mucho más negativa y registraba un 20%. En la Europa de los 15, el gasto total para protección social llegó a finales de 2006 a representar el 27,5% del PIB. Esta misma estadística fue del 20,9% para España.
De otro lado, el 75,8% del total de la población de los jóvenes de 20-24 años en la Europa de los 15 había cursado estudios secundarios a finales de 2008. En España, dicha cifra sólo alcanzaba el 60%. Asímismo, el 16,9% de todos los jóvenes de la Europa de los 15, entre los 18-24 años, registraban los niveles más bajos de escolaridad secundaria a finales de 2007. En España, dicha cifra alcanzaba el 31%.
Finalmente, al terminar el 2007 España tenía 330,2 camas hospitalarias por cada 100.000 habitantes. Téngase en cuenta que en 1997 existían 382,9 camas. Por su parte, a finales de 2005 la Europa de los 15 contaba con 570,7 camas por cada 100.000 habitantes.
La conclusión es clara. España está mal y, probablemente, estará peor después de la crisis. Y

Javier Ballesteros Mejía es MBA, economista internacional

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