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Opinión

   Ricardo Hernández Mogollón : Oportunidades

El pasado día 1 de diciembre, el Presidente de la Junta de Extremadura Guillermo Fernández Vara inauguró el Centro Diego Hidalgo de Empresas e Innovación, en la antigua fábrica de Asland, en Los Santos de Maimona, construida en los años 50 para abastecer de cemento a las obras del Plan Badajoz.
Este centro nace de la iniciativa de una fundación privada, la Fundación Maimona, que lleva 9 años trabajando para el desarrollo local de Los Santos de Maimona. La obra de adaptación ha sabido mantener elementos de arqueología industrial, a la vez que incorpora las últimas tecnologías, y, sobretodo, un equipo humano profesional y motivado. En el mismo área, se sitúa el Cetiex, el Centro Tecnológico Industrial de Extremadura.
En la misma fecha, se ha conocido que el PIB extremeño baja un 2% en el tercer trimestre, frente al 4% de la media nacional y el 4,3% de la media europea. Las exportaciones, otro aspecto clave de una economía que pretenda ser competitiva, han caído un 1,9% en Extremadura, frente a un 19,8% a nivel nacional, en el mismo período.
También se conoció hace muy pocos días que Extremadura, junto con Castilla-La Mancha (24’2%), y Cantabria (19’9%) fueron las comunidades autónomas que presentaron mayores tasas de crecimiento en el año 2008, respecto a 2007, del gasto en I+D+i. Extremadura gastó un total de 156 millones de euros, lo que equivale a un 0,86% del PIB regional (1,35% del PIB a nivel nacional), según datos INE. En el año 1987, el gasto en I+D+I de Extremadura apenas llegaba al 0,24 % del PIB regional, frente al 0,61% de España. La distancia, evidentemente, se ha reducido en cantidad importante.Y todo esto, en medio de una importante crisis económica mundial.
Hoy Extremadura cuenta con una masa de empresarios y un movimiento asociativo de economía colaborativa que no ha tenido nunca, y que es uno de los principales recursos de la región. Con ser aún insuficiente para generar el empleo necesario, el desarrollo en este campo ha sido espectacular, y diversificado, siendo su dinámica muy esperanzadora.
La orientación exportadora de las empresas, con más de 900 empresas vendiendo sus productos al exterior, fundamentalmente al mercado europeo, es una realidad, que se debe, en buena parte, a la pertenencia de Extremadura a la UE.
Si hace cinco décadas la comunidad extremeña se encontraba a casi 50 puntos de la media del PIB/habitante ahora está a poco más de 25, al haber crecido 22 puntos por encima de la media española. Solo las dos Castillas y La Rioja tuvieron un mejor comportamiento, pero a muy escasa distancia de Extremadura. En el lado contrario, Madrid, País Vasco o Cataluña, que a mediados de los 50 presentaban niveles de riqueza muy superiores a la media, han perdido posiciones, aunque siguen siendo las más ricas.
El avance extremeño sin embargo no ha servido para que la región deje de ocupar los últimos lugares tanto en el indicador de riqueza por habitante como en el de competitividad.
Sin embargo, en los últimos veinticinco años Extremadura ha experimentado un crecimiento de la industria, importante y diversificado.
Este crecimiento en el número y tamaño de industrias ha venido acompañado de una diversificación en los sectores, productos y mercados, con una clara orientación a la exportación de estas iniciativas industriales.
Siguiendo los datos del Directorio Central de Empresas del INE, sólo en el período 1999-2008 se han constituido 1.380 industrias en el sector, con un crecimiento del 33% muy superior a la media nacional (2,5%) cuyo incremento tan solo alcanza, en este periodo de tiempo, el 2,5% contando actualmente con un censo de 5.177 industrias.
Junto a este incremento en el número de empresas hay que destacar el importante proceso de diversificación que ha sufrido la industria extremeña, hoy día presente en subsectores tan diversos como, el agroalimentario, la bisutería, el siderometalúrgico, los productos químicos y sanitarios, las estructuras y transformados metálicos, la industria auxiliar, los componentes del automóvil, etc.
Además, en general, podemos considerar que la actividad emprendedora que se ha desarrollado en la región en los últimos cinco años ha sido bastante notable, y en muchos casos, podríamos decir que sobresaliente (Informes GEM). Eso sí, siempre y cuando tengamos en cuenta que formamos parte de un país desarrollado con un nivel de actividad emprendedora moderado, que habiendo tenido un desarrollo sostenido a lo largo de las últimas décadas, actualmente no tiene muy arraigado el espíritu emprendedor.
Prueba de ello es la tasa de actividad emprendedora media extremeña del último quinquenio (7,62%), el crecimiento de esta tasa desde el 2003 al 2007 en un 5,59% o el aumento de un 11,66% del número de iniciativas emprendedoras en el mismo periodo.
La región extremeña presenta grandes expectativas; con definitiva independencia del viejo modelo agroganadero, e impulsada por una nueva clase empresarial.
Entre las dinámicas puestas en marcha, una de ellas es que en poco tiempo, se convertirá en líder nacional en energía termosolares.
Así, Extremadura cuenta con un empresariado en el que ya no es prevalente lo agropecuario, sino que se sitúa en relación más dinámica con la industria y los servicios. Lo cual coincide con una extensión mucho mayor de la clase media, que se traduce en mayores demandas de toda clase de bienes de consumo duradero, vivienda, educación, cultura, ocio, etc. Una evolución que constituye una de las mejores garantías de futuro crecimiento.
Extremadura es una economía en tránsito: de una Economía basada en la producción y la eficiencia está evolucionando a una economía abierta basada en la innovación, el conocimiento
Ni autocomplacencia, ni resignación, hay que seguir cambiando y mejorando la industria, el comercio y el empleo para todos.
Es esencial seguir trabajando en el fomento de la actividad emprendedora, en el sistema educativo y en toda la sociedad.
Sin embargo, en los nuevos escenarios post-crisis 2008, la nueva composición de la UE, y otros grandes cambios producidos, no deben hacer olvidar a los extremeños que queda mucha tarea por hacer para construir una economía sostenible, que genere oportunidades para todos.
Partiendo de la situación actual se podría desarrollar un modelo de desarrollo regional formado por cinco elementos: Infraestructuras, Personas, Sectores, Inteligencia Competitiva y Territorio.
Una cuestión esencial es continuar la progresiva mejora en las infraestructuras que permitirá explotar mejor los recursos autóctonos y potenciar el turismo en la región: Tren Ruta de la Plata, aeropuerto internacional, tren AVE Madrid-Lisboa, plataformas logísticas en la autovía Ruta de la Plata, para aprovechar el flujo de mercancías Norte de África-Europa y otros.
Extremadura ya no es fin de trayecto, sino tierra de oportunidades.
En el entorno de crisis financiera y económica global en el que nos encontramos Extremadura tiene más oportunidades que amenazas.






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