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Opinión

   J. Tarradellas/R.Sambola : Nueva Rumasa

En el mundo de la valoración de empresas hay dos corrientes de pensamiento: una es la de los que opinan que merece la pena realizar un ejercicio de seriedad a pesar de lo difícil y complejo que es llevar a cabo una buena valoración. Otra corriente piensa que todo el tema de la valoración de empresas es una frivolidad, que da todo igual pues al final cada asesor va a decir la cifra que quiera en función a unos parámetros muy discutibles. A favor de esta segunda corriente están muchos casos todavía candentes que salpican constantemente la prensa económica.
Uno de ellos es la batalla campal por la valoración de El Corte Inglés. Algunos de los inversores minoritarios, que quieren vender su participación, han contratado a asesores que valoran la entidad en más de 16.000 millones; los inversores mayoritarios de El Corte Ingles, los que deben pagar esas acciones, han contratado expertos que valoran toda la compañía en unos 5.000 millones. Ha habido ya varios juicios con sus recursos y en unos el juez se inclina por un valor, en otros por otro. Otro ejemplo es el culebrón argentino de Aerolíneas y Austral: el Gobierno argentino (el que paga) valora las dos aerolíneas en -400 millones. Marsans, dueño de las aerolíneas, blandiendo un informe de valoración de Credit Suisse, calculan el valor en 600 millones positivos.
Desde hace ya bastantes meses la empresa Nueva Rumasa anuncia emisiones de pagarés de empresa, con una rentabilidad del 8%. Y esto está ocurriendo a pesar de que la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha advertido de nuevo que no supervisa la emisión de pagarés corporativos de esta sociedad, por lo que aconseja a los inversores «informarse ampliamente acerca del alcance real» que hay detrás de expresiones como «rentabilidad garantizada» o «garantía real ante notario», frases que aparecen en la campaña de publicidad del grupo.
El último anuncio sobre las nuevas emisiones de Rumasa, publicado en la prensa española, no tiene desperdicio. Habla de un «tesoro que garantiza la emisión». El «tesoro» en cuestión consiste en extraordinarias existencias de un viejísimo Brandy de Jerez valoradas (sic.) en más de 1.200 millones de Euros. Tal como comenta literalmente la publicidad, la valoración del brandy la ha llevado a cabo un «insigne y prestigioso profesor...».
Lógicamente el valor de los stocks está por encima del coste histórico, aunque sea sólo por el efecto inflación, pero si se pusieran todas las existencias a la venta, ¿conseguirían obtener 1.200 millones de euros? Para poner las cosas en su contexto, si sumamos la capitalización bursátil de las compañías Barón de Ley, Bodegas Riojanas, Cune y Paternina (todas ellas cotizadas en bolsa) obtenemos un valor total (sí total, las 4 sumadas) aproximado de unos 496 millones de euros, casi la mitad de la bodega de brandy Garvey.
El 18 de octubre aparecía en uno de los periódicos nacionales de mayor tirada otra noticia sin aparente relación con Nueva Rumasa: el restaurante La Tour d’Argent vendía sus 18.000 botellas (algo así como 13.500 litros) de su bodega de los que esperaba recaudar, en el mejor de los casos, un millón de euros. No estamos hablando, como en el caso de Rumasa, de las bodegas Garvey, sea esto dicho sin pretender en absoluto desprestigiar esa marca. En el caso de La Tour D’Argent estamos hablando de botellas de vinos de la categría de Château d’ Yquem (1871), Reomanée Conti (1874), Château Latour, Lafite Rothschild, etc…
El mismo 20 de octubre leíamos aliviados que ese mismo profesor rectificaba para puntualizar que la valoración de la empresa de brandy Garvey, que da garantía a esa nueva emisión y que la valora en 1.200 millones de euros, no es del todo exacta. En sus palabras, la valoración de Garvey «no fue realizada para calcular el valor de las existencias de brandy como garantía de unos pagarés» y que su valor sería «sustancialmente inferior» a esa cantidad, dado que habría que calcular el precio por el que se podrían vender en el día de hoy.
Creemos que las escuelas de negocio estamos en una posición de independencia que nos debería llevar a devolver la seriedad, profesionalidad y credibilidad a la práctica de la valoración de empresas, práctica que a veces se pone en entredicho con noticias como las mencionadas aquí.
Joan Tarradellas y Rafael Sambola son profesores de Finanzas de EADA







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