Damián Frontera Roig : La innovación
Hoy en día en el mundo empresarial no basta con ser bueno, hay que ser el mejor. Es por ello que 'Innovar' se ha convertido en la palabra clave del siglo XXI. La innovación es un concepto que hay que desarrollar plenamente en la estrategia de las empresas en los próximos años como factor clave para sobrevivir en un mundo global, complejo y terriblemente competitivo, donde solo diferenciándonos podremos crecer.
Ahora, en plena incertidumbre económica y financiera, los empresarios tienen que retomar el aliento, pensar lo que debemos hacer con ilusión y optimismo e innovar más que nunca, trabajando con el máximo esfuerzo posible.
Sin embargo, nuestro tejido industrial está compuesto fundamentalmente por pequeñas y medianas empresas, que tienen escasos recursos y necesitan ayudas económicas y tecnológicas para conocer y desarrollar la innovación de una manera plena. En este entorno, la innovación se convierte en una reacción puntual ante los problemas que van surgiendo. Pero, aunque algunos no lo crean así, la innovación es una inversión rentable y, lo que es más importante, permite ganar competitividad.
Esto, en un panorama complejo y competitivo, obliga a las empresas a incorporar la cultura de la innovación como estrategia permanente. Hay que innovar en todos los aspectos de la empresa y hay que hacer las cosas bien. No podemos caer en los errores en los que hemos incurrido en el pasado, debemos innovar y crecer con tremenda solidez, con rigor, y potenciando el desarrollo de productos industriales y servicios de calidad manejados con una gestión excelente que garantice su continuidad.
Crear ese tejido industrial más sólido es una tarea difícil, aunque no imposible. Nos exige plantar las semillas ahora para obtener los frutos en el porvenir. Las empresas cuentan con numerosos recursos y herramientas que les ayudan en este, a veces, árido camino, y sin duda los institutos tecnológicos se han convertido en sus grandes aliados estratégicos. Estos agentes pueden ayudar a los empresarios a innovar, a buscar subvenciones, proyectos, desarrollar soluciones para sus problemas y definir nuevos caminos de diversificación, útiles para su crecimiento.
Las empresas, sin importar su tamaño, deben considerar como una tarea diaria de dirección el innovar. Dirigir en el siglo XXI es innovar, e innovar es una necesidad para sobrevivir y tener continuidad. Las organizaciones que no cambien permanente, con orden y con rigor, están condenadas a sucumbir. Las que tengan el concepto de innovación arraigado en todo su personal con un fuerte compromiso y una actitud de cambio constante formando parte de su cultura, serán las que planten las semillas cuyos frutos garantizarán el futuro.
Innovar exige, dentro de un comportamiento ético, estar abierto al cambio y tener capacidad de adaptarse a nuevas situaciones para responder al reto que supone el que todos hagan de todo, y que nuestros productos o servicios se queden obsoletos o no competitivos con una rapidez inusitada.
Por otra parte, habría que incentivar las iniciativas emprendedoras y la cooperación interempresarial de una forma sencilla y profunda. Exigir que los recursos, tanto de la Comunitat como de España y la Unión Europea, se incrementen y vayan dirigidos de una forma práctica y eficaz a las empresas para implantar auténticas innovaciones en los sectores industriales, turísticos, agroalimentarios y de servicios.
De esta forma se conservarán nuestras empresas tradicionales con productos y servicios nuevos. Se crearán nuevas sociedades con tecnologías modernas emergentes. La Comunitat Valenciana dentro de diez años tendrá nuevos clusters y conservará sus sectores básicos actuales totalmente renovados. Entre ellos hemos de prestar especial atención a la agricultura y la agroindustria, que forman parte de nuestra cultura y necesitan imperiosamente estructurarse, revitalizarse y modernizarse, ya que están en riesgo de perecer.
La clave para afrontar retos como éstos está dentro de todos nosotros, administración local y nacional, empresarios y entidades dedicadas a la I+D+i; institutos tecnológicos, parques científicos y sector terciario. Si trabajamos con inteligencia (captando, copiando y mejorando tecnologías), esfuerzo e ilusión, lograremos que nuestro tejido empresarial innove, crezca y desarrolle una gran riqueza en la Comunitat Valenciana, asegurando el porvenir de las futuras generaciones.
Damián Frontera Roig es presidente de la Red de Institutos de la Comunidad Valenciana(REDIT)
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