|
Opinión |
José Ignacio Méndez : El 'Private Equity'
En los últimos años, todos y cada uno de los sectores que conforman y enriquecen la economía de nuestro país han seguido expectantes la evolución de la precaria situación económica que vivimos. Una crisis de gran calado que cambia vertiginosamente día tras día, y que obliga tanto a empresas como a inversores a replantear su forma de actuar y, por consiguiente, su futuro.
Esta situación, indudablemente, está obligando a modificar las estrategias y acciones de los distintos operadores para adaptarse a los nuevos condicionantes y restricciones del mercado. De ninguna manera se quedan fuera de estos cambios las entidades bancarias que, además, van a contar con mucho mas control del que han tenido hasta ahora. Éste, precisamente, ha comenzado con la restricción de créditos que llevan aplicando desde el comienzo de la crisis, uno de los motivos principales por el que empresas e inversores han comenzado a replantearse sus actividades.
En resumen, los operadores se van a ver obligados a adquirir cintura y buscar nuevas fórmulas en base a rentabilidad, seguridad y esta falta de crédito, mientras que aquellos que sigan en su línea de trabajo actual, buscando inversiones con alto nivel de apalancamiento o con estructuras no muy razonables se van a quedar fuera del mercado. No en vano la crisis y la desaceleración económica afectarán también a los Private Equity (fondos que se invierten en empresas privadas no cotizadas en bolsa) y a numerosos fondos de capital riesgo, como se publica estos días. Pero lo que sí que no hay que olvidar es que en los últimos periodos de crisis estos fondos vivieron rentabilidades superiores al 25%.
Por todo ello los gestores de estos fondos de Private Equity se ven obligados a reinventarse modificando su estrategia de inversión ante los nuevos retos del mercado, volviendo a la forma de operar de hace 15 años, en plenos años 90.
En los últimos tres años no se ha registrado en el mercado ninguna gran operación de adquisición de empresas por fondos de Private Equity y sí, por el contrario, se están dirigiendo a empresas medianas, con una situación financiera razonablemente equilibrada, maximizando los resultados mediante políticas de gestión que optimizan los recursos en búsqueda, no sólo el saneado de la empresa, sino también el crecimiento de la misma logrando rentabilidad de su inversión duradera en el tiempo.
Este reinventarse del Private Equity es el resultado del fin de los grandes buy-outs (adquisición de una sociedad por parte de sus directivos) frente a las inversiones en pequeñas y medianas empresas o empresas familiares que van a aportar altas rentabilidades y una mayor seguridad de las mismas. El desconocimiento de esta herramienta, tanto por parte de los inversores como de las empresas, hace que, en muchas ocasiones, no se valore la posibilidad de que aquellas empresas con unas buenas condiciones de mercado puedan encontrar un compañero de viaje que no sea la entidad crediticia, accediendo a un socio que puede mejorar su empresa, rentabilizándola, no solo para el objeto de la inversión del propio fondo sino para su propia viabilidad.
En conclusión, no sólo creo que la supervivencia de los Private Equity es lógica en la situación de mercado actual, en tanto en cuanto logren adaptarse a la misma, sino que pueden ser la solución para muchas empresas en problemas o con falta de financiación.
José Ignacio Méndez pertenece a la Divisiñon CGA Patrimonios
|
|