Eva Levy : Redes de mujeres profesionales
El concepto de lobby sigue teniendo en España una fama turbia, como de grupo de presión que busca objetivos oscuros, cuando realmente no es así. Sus objetivos suelen estar claros y responden a intereses empresariales, sociales o culturales legítimos. En cualquier caso, creo que hablar de lobby de mujeres con idea de grupo de presión es optimista porque las españolas no actúan, ni mucho menos, con una sola voz y, sobre todo, porque a las mujeres todavía nos cuesta darnos cuenta de que no somos una minoría indefensa, sino más de la mitad de la población, casi la mitad de la fuerza laboral y con un poder como consumidoras, extraordinario. Sin embargo, no nos comportamos en consecuencia y vamos pasito a pasito, aceptando las concesiones que tienen a bien hacernos más que presionando para que una serie de cambios se produzcan.
Muchos colectivos de mujeres, lo que no impide que haya discrepancias, somos partidarios de forzar la máquina, sin exageraciones, pero también sin debilidades: si un gobierno, por las razones que sea, abre la puerta a las mujeres en los Consejos de Administración de las grandes compañías representadas en el IBEX, ¿por qué rechazar esa opción? Quienes hemos elaborado, o estamos en ello, un fichero de profesionales y directivas que podrían acceder a Consejos de Administración de ésas y otras compañías, nos hemos encontrado con currículos tan brillantes por lo menos como los de los hombres que hoy ocupan esos puestos. ¿De verdad supone una presión tan terrible ir introduciendo esa presencia de las mujeres a lo largo de los próximos ocho años?
Entiendo el temor a los abusos o distorsiones que en algunas circunstancias puedan darse con las medidas de discriminación 'positiva', pero me parece peor despilfarrar el talento de mujeres que se ven forzadas a desviarse de su carrera profesional o de sus ambiciones razonables porque las cosas no están bien planteadas.
De todas formas, yo creo que en España estamos más en la fase de crear redes que de presumir de lobbies. Curiosamente, también esas redes de mujeres, que siempre se han dado en todos los ámbitos humanos, llaman más la atención en nuestro caso que en el de los hombres. Redes de vecinas, de hermanas, de amigas, ayudándose unas a otras en asuntos domésticos o familiares son un hecho de toda la vida. Desde que se crearon las organizaciones de mujeres, intentamos que éstas trasplanten a su vida profesional.
En este terreno hay mucho que hacer porque las mujeres aún no hemos descubierto y asumido las ventajas de las redes en nuestra vida laboral. Muchas mujeres, sobre todo a nivel directivo, han luchado tanto ellas solas que no se les ocurre que puedan encontrar ayuda. Lo irónico es que los hombres no entienden de esa forma sus redes. Ellos no las basan en amistad, aunque puedan existir, sino en intereses perfectamente razonables. Las mujeres todavía no sabemos contar con otras mujeres, por ejemplo, por miedos y prejuicios a la hora de cubrir puestos de nuestra empresa o de otras compañías. Ellos, los profesionales, los directivos, lo hacen con naturalidad. Las mujeres tenemos que dar ese paso y ésa es una lección que intentamos aprender, aunque todavía nos queda mucho por hacer.
Eva Levy es ex presidenta de Fedepe y directiva de ExcelenteSearch&Selection
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