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   Los caladeros del capital riesgo: 10.000 millones

M.A.G.V.
MADRID.
Este año, el capital riesgo (‘private equity’) ocupará mucho espacio en las páginas de la prensa económica. Hay operaciones que, poco a poco, se van perfilando. Ahí están pendientes las salidas a Bolsa mediante OPV (oferta pública de venta) de Mivisa, Amadeus o Telepizza, entre otras. Estas buenas expectativas deberían contribuir a dejar atrás unos números, los de 2009, francamente duros.
El volumen de inversión cayó un 47%, pasando de los 3.026 millones de euros invertidos en 2008 a los 1.617 sumados durante 2009, unos guarismos que nos llevan a los mismos niveles de 2004.Pero agua pasada no mueve, al menos, tanto molino. «Este año será muy activo en operaciones porque habrá más recursos en el mercado, y, además, se verá favorecido por el ajuste de precio entre vendedores y compradores», aventura José Parejo, responsable de relaciones con los inversores de N+1 Capital Privado. Y precisa: «Lo peor ha pasado. Estamos en la base del ciclo, y a partir de ahí deberíamos mejorar».

N+1, explican en la propia firma, tiene una capacidad de inversión de 300 millones de euros, lo que le da una fortaleza financiera que sin duda aprovechará este año. Oportunidades, bien seleccionadas, hay. ¿Pero dónde? Sanidad, energía, alimentación y farmacéuticas son sectores que el capital riesgo está mirando con intención. Eso sí, «este año todavía no es el momento de invertir en sectores cíclicos», reflexiona José Parejo.
Esta mayor actividad tiene un aliado en la nueva etapa que afronta la economía mundial. «En un momento de tanto cambio, todos los sectores tendrán que hacer frente a operaciones corporativas (fusiones y adquisiciones), lo que generará mucho negocio», reflexiona David Cano, director general de Afinet Global EAFI. La razón es que «durante los tiempos complicados es cuando es necesario estar en el capital riesgo. Pero hay que tener una mirada de largo plazo, pues hablamos de inversiones que tienen que madurar entre cinco y diez años. Y también hay que estar dispuesto a perder en los primeros momentos», afirma David Cano.
El ambiente, pues, ha cambiado bastante. Las compañías aprestan sus huestes en el tablero de la partida a la búsqueda de oportunidades para invertir. «Aquel fondo que no sea capaz de cerrar este año operaciones tendrá que explicar a sus inversores por qué no lo ha hecho», advierte Mikel Bilbao, socio responsable de private equity de GBS Finanzas. Hay muchas ganas de hacer negocio, después de dos años en los que la actividad ha estado casi paralizada en esta industria. «2010 será una buena añada para invertir», vaticina Mikel Bilbao.
Poco a poco, las nubes van desapareciendo. «Bancos y cajas abrirán más la mano a la hora de financiar las adquisiciones», augura Carlos López, de Cofivendis. Y este es un punto clave. Si las entidades financieras dan más liquidez a la actividad empresarial, el panorama podría variar radicalmente.
«Para este 2010 soy muchos más optimista» –reflexiona Javier Hernández Soto, socio de MCH Private Equity Asesores– «porque los bancos van a prestar más dinero». Y también se da otra circunstancia que facilitará este movimiento. Muchos empresarios han agotado sus reservas de capital en estos dos durísimos últimos años y se verán obligados a dar entrada a nuevas vías de financiación, no sólo pensando en crecer sino, incluso, en subsistir. «Es un momento ideal para la industria del ‘private equity’ por que las empresas lo necesitan», indica Francisco Neri, socio de la firma de capital riesgo Finenza.
Por tanto, el sector está obligado a ponerse en marcha y hacer uso de la enorme liquidez que atesora. Unos 10.000 millones de euros, entre fondos nacionales y extranjeros, según los cálculos de Analistas Financieros Internacionales (AFI), hay en el calcetín de los fondos de capital riesgo pendientes de buenas operaciones.
La pregunta del millón es cuándo, cómo y, sobre todo, dónde llegará este ingente volumen de dinero. No hay una respuesta, ni estándar ni concreta, para esta cuestión. La teoría dice que en un mercado maduro las operaciones de Management Buy Out (compra de la compañía por sus trabajadores) son las predominantes. Si partimos de este axioma, durante 2010, más del 20% de estas iniciativas deberían ser Buy Out.
En esta búsqueda de oportunidades, José Parejo, de N+1, da sus recomendaciones y observa que puede ser un buen momento para la alimentación, la sanidad y los medios de comunicación (sobre todo, al calor de la oleada de fusiones que vive el sector audiovisual).
Otra tendencia clara, acorde con Félix Guerrero, director general de GED Iberian Private Equity, es la pujanza de los fondos que en la jerga se denominan middle y small market (mediano y pequeño tamaño), que tienen la ventaja de necesitar un nivel de endeudamiento menor.
Este es el paisaje, por así decirlo, antes de la batalla. Pero si vamos hacia una mirada más concreta, veremos que los inversores están interesados, sobre todo, en Internet a la hora de apoyar proyectos promovidos por start up (empresas lanzadas por jóvenes emprendedores, que buscan financiación). «Necesitan poco personal y tienen unos planes de negocio muy ajustados», comenta Javier Rivero, director de Valsart y socio fundador de la firma de capital riesgo Möbius.
Donde parece que los tiempos serán más duros es con las grandes compañías. Al tener más dificultades a la hora de captar financiación (por necesitar mayores recursos para mover su engranaje) las operaciones se resentirán. En el lado opuesto estarían los ‘business angels’, aquellas personas que financian con su propio capital el proyecto de un joven emprendedor. Aquí destacan «financiadores» como Luis Martín o Gonzalo Barrios que, en palabras de Javier Rivero, «lo están haciendo muy bien».
El optimismo –una sensación que hace tiempo no se sentía en el ‘private equity’– ha regresado. «La inversión se relanzará. Veremos operaciones de capital expansión así como Buy Outs menos apalancadas», describe Dominique Barthel, directora general de Ascri (Asociación Española de Entidades de Capital Inversión). Y concluye: «La reestructuración industrial que viviremos en los próximos tres años traerá posibilidades pero esto no quiere decir que vayan a ser generalizadas». Operaciones, pues, habrá, eso sí hay que ser muy estricto con el dónde y el cuándo.




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