El modelo farmacéutico aprueba con sobresaliente
T.J.
TOLEDO. El sistema farmacéutico español es excelente. Es un servicio que se da con seguridad, garantía, disponibilidad y, además, tiene una gran satisfacción por parte de los ciudadanos. De hecho, es el servicio sanitario mejor valorado». Así daba comienzo el X Foro Aproafa. Sin embargo, y a pesar de que las bondades de nuestro sistema de distribución farmacéutica han quedado más que demostradas, según quedó patente en la sentencia dictada en mayo de 2009 por el Tribunal de Luxemburgo en el que se preservaba la titularidad y la propiedad de las oficinas de farmacia, las boticas aún tienen un largo camino que recorrer en cuanto a los servicios que pueden prestar al sistema sanitario nacional y a los ciudadanos. Según señaló Lamata, aunque «en cuanto a costes, las cuentas me dicen que es un sistema eficiente y los costes de gestión son comparables a los de otros sistemas farmacéuticos de otros países, y tiene más ventajas», la boticas tienen un papel importante en la «moderación del incremento de los costes de producción», que, en el conjunto del sector farmacéutico -incluyendo producción, distribución y la dispensación de medicamentos- supone el 25% del gasto sanitario total.
Sin embargo, además de la contención del gasto sanitario, la farmacia tiene como reto una mayor integración en el sistema sanitario, que pasaría por un mayor servicio a los ciudadanos. En este sentido, el consejero de Sanidad y Bienestar Público de la Junta de Castilla-La Mancha aseguró que «los farmacéuticos están desarrollando una orientación adecuada a lo pacientes, que ya lo venía haciendo, pero ahora se hará más necesaria. Además del deber de dispensar las prescripciones médicas, puede realizar una labor de formación, orientación, asesoramiento y también de seguimiento y de control de los efectos adversos».
En este último punto también destacó el papel de los farmacéuticos el presidente de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria, Roberto Sabrido: «Cuando hay alertas, se comunica a los Colegios Oficiales de Farmacéuticos, porque la farmacia, por su distribución geográfica y por sus productos, es un establecimiento clave para asegurar que productos con riesgos no lleguen al consumidor».
distribución. El sistema de distribución farmacéutico español, basado en la solidaridad y controlado en el 80% por cooperativas de farmacéuticos, asegura no sólo los productos que puedan suponer cualquier amenaza para la población, sino que, además, garantiza el suministro a las 21.057 boticas repartidas por todo el territorio nacional. Sin embargo, en los últimos años han surgido diversos problemas en este sistema, que, en este momento, según explica Luis Barenys, vicepresidente de Fedifar -federación que agrupa a las empresas distribuidoras de medicamentos-, «está en un momento de impasse. Hubo una tendencia hacia la venta directa por parte de los laboratorios a las farmacias, pero han visto que es un trabajo duro, arduo y caro».
Así, entre las reivindicaciones que plantea este segmento del sector farmacéutico está la aprobación del Real Decreto de Distribución, en tramitación desde el año 2006, que debería garantizar un «control: si el laboratorio quiere llegar que llegue, pero que haya un control y que las reglas del juego sean las mismas para todos los agentes», pidió Barenys. Además, está pendiente la definición de un modelo de trazabilidad, para lo ya se ha puesto en marcha un proyecto piloto. |