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   Del campo a casa: Las empresas optan por reducir los intermediarios

Maite Cabrerizo
MADRID
Ramón Barios vende sus naranjas a precio de frutería. En la tienda, el kilo se vende a 1,20 euros; si las comercializara a través de intermediarios, como muchos otros productores, los mayoristas le pagarían el kilo de naranjas a menos de 11 céntimos.
El precio al que los consumidores compran las frutas y las verduras en los diversos establecimientos puede llegar a ser hasta 34,3% veces el valor de un determinado alimento.
En el mercado habitual, el limón se pagaría a alrededor de 1,30 euros por kilo y, en su origen, el coste de es 0,04 euros. Así ocurre con otras frutas y verduras como los tomates
de ensalada, que multiplican su precio original por 10,26 antes de llegar al mercado, o el calabacín, que aumenta en 8,93 veces lo que se le ha pagado al agricultor.
Ramón Barios, responsable de la explotación ciberagraria www.3pfruits.com, ubicada en Térmens (Lleida), es sólo un ejemplo de los numerosos productores que han decidido vender sus productos al consumidor final. Sin intermediarios. Una tendencia que en los últimos
años empieza a hacerse notar. El productor amplía su margen de beneficios y el consumidor recibe en casa un producto más fresco. Como bien sabe Federico Aparici, responsable de Naranjas Lola, una de las primeras empresas en vender por internet. «Teniendo un buen producto,
no me daba la gana no ganar un duro», explica Aparici, que en 1998 dejó de vender sus naranjas de Cullera a los mayoristas y a otros intermediarios.
«Algo está pasando en el comercio de alimentos», dice Aparici. Los precios abusivamente bajos que pagan a los agricultores las grandes cadenas de distribución, junto con el paradójico
encarecimiento de muchos alimentos básicos, ha propiciado una novedad: la aparición de los
denominados Canales Cortos de Comercialización (CCC), circuitos alimentarios que ponen en contacto directo a productor y consumidor, como hace un siglo, pero utilizando
la tecnología más moderna.
SABOR NATURAL.
Hay otro factor que juega en favor de esta tendencia. «La gente quiere tomates que sepan
a tomate», dice Federico Aparici. Se buscan alimentos que sepan a lo que son y ajustados a su precio. Para la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), los beneficios aportados por los CCC pueden ser múltiples, «tanto por el mercado estable que se ofrece a los productores, como por los precios percibidos basados en los costes de producción y unas condiciones adecuadas de pago», dice uno de sus miembros, Andoni García.«Además, las condiciones de pago mejoran para los productores».
En esa misma línea opina Lorenzo Ramos, secretario de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA), que considera que es una eficiente manera de reducir los grandes márgenes comerciales que existen actualmente y que han llevado al sector agrario a una situación «insostenible » debido, principalmente, a la caída de los precios percibidos por agricultores y ganaderos. «Está comprobado que los márgenes de la distribución comercial en el sector agroalimentario son muy grandes. Hay productos cuyos precios se pueden llegar a incrementar
hasta en un 500% desde el campo a la mesa; por ello pensamos que, en términos económicos, la venta a través de internet es una opción muy viable para nuestros agricultores y ganaderos», dice Ramos. Muchos no sabían nada de ordenadores, pero han pasado de ‘su’ mundo real
a un mundo online. Éste es uno de esos canales cortos de comercialización, llamados así, no por la poca distancia, sino por la ausencia de intermediarios.
Son canales que van desde la venta en fincas productoras al suministro a tiendas especializadas, cooperativas de consumidores, mercadillos y restaurantes, pasando
por la venta en la red. El éxito de los ‘cibernaranjeros’ está animando a muchos explotadores
y ya se pueden comprar en la red, además de frutas y verduras, quesos, aceites, vinagres, pasta, embutidos, vinos… «Ya sabe, a sólo un click, estas peras están hoy en el árbol y mañana
en su mesa», subraya Barios.




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